viernes, 18 de septiembre de 2020

Tanatosemiología/Enfriamiento Cadavérico

 Para el medico legista, señala Simonin (1982), el cadaver es el testimonio mudo de un hecho judicial o banal. Este presenta en el cuerpo o en las visceras vestigios reveladores que permiten "hacerle hablar".


La tanatosemiología se define  de acuerdo a Gutiérrez (1999) como:

"Comprende la descripción de los diferentes signos y estados que caracteriza la transformación del cadaver"

 

En cambio Patito (2000) define la tanatosemiología como:

"La descripción de las transformaciones que experimenta el cuerpo una vez producida la muerte. Según su presentación y evolución los signos pueden ser INMEDIATOS O ALEJADOS."


La Ley General de Salud de México, en su artículo 314, define al cadáver como "el cuerpo humano en el que se haya comprobado la pérdida de la vida".

Por su parte, el Código Civil de Costa Rica estipula en el artículo 18 que "la entidad jurídica de la persona física termina con la muerte de ésta".

La palabra cadáver deriva del latín (caedere, caer). Son sinónimos las expresiones occiso(del latín occisors, que muere violentamente), fallecido (fallere, morir) y difunto.

Fenómenos Cadavéricos

Una vez extinguida la vida, el cuerpo empieza a experimentar una serie de cambios que se denominan fenómenos cadavéricos.

Con el nombre de fenómenos cadavéricos y también con el de fenómenos abióticos, se designan los cambios que se suceden en el cuerpo sin vida a partir del momento en que se extinguen los procesos bioquímicos vitales y que son consecuencia de la acción pasiva de las influencias ambientales.

Clasificación de Fenómenos Cadavéricos 

De acuerdo con Cartagena (2016) menciona  que los signos cadavericos se dividen de la siguiente manera:

 "Una vez que se produce la muerte, el cadáver queda a expensas de fenómenos pasivos, físicos y abióticos, que conforman lo que se denomina los fenómenos cadavéricos; y de fenómenos activos, químicos y biológicos, que dan lugar a la autolisis y putrefacción, que se enmarcan bajo la denominación de fenómenos transformativos del cadáver"

En cambio para Alvarado:  

Estos pueden clasificarse en dos tipos: tempranos o inmediatos, y tardíos o mediatos.


En los primeros, el cuerpo mantiene su morfología macroscópica; en los segundos, sufre alteraciones hasta su completa destrucción, que es la evolución natural de los fenómenos cadavéricos. La excepción la constituyen los fenómenos tardíos conservadores, queinterfieren en ese fin inexorable.

  Anadón (2010) menciona lo siguiente respecto a los fenómenos cadavericos 

Desde el punto de vista de su esqueletizacion se divide en los siguientes apartados:

1.Fenomenos cadavericos abioticos: deshidratación, lividez, hipostasis y enfriamiento.

2.Fenomenos cadavericos biÛticos: rigidez y espasmo.

3.Fenomenos destructores: autolisis y putrefacción.

La importancia medico-legal de los fenómenos cadavéricos esta en relación con su naturaleza secuencial, que se puede usar para establecer la data de la muerte y debemos conocerlos tambiÈn para discernir los cambios debidos a fenómenos taxonómicos que pueden simular lesiones premortem y también modificar los hallazgos toxicologicos.



Enfriamiento Cadavérico

El enfriamiento es el signo que se instala en el cadáver con gran rapidez, y es factible de reconocer sin necesidad de alta tecnología. Al momento de fallecer la persona, los centros termo reguladores terminan su función; el cuerpo humano se convierte en una materia inerte y adoptará la temperatura del medio ambiente al queesté expuesto. 

También llamado algor mortis, obedece al hecho de que el cadáver trata de igualar su temperatura con la del medio circundante. Y si ésta es inferior a la temperatura corporal(37°C o 99.6°F), el cuerpo empezará a enfriarse desde el momento en que se extingue la vida.

Lo común será que en zonas con climas templados y cuerpo es expuestos a la intemperie, el cadáver tienda a disminuir la temperatura, y es posible que en lugares abiertos con temperaturas cálidas extremas, el cuerpo al contrario de perder temperatura, la aumenta, esto puede suceder incluso en lugares cerrados, por lo que hay que considerar que emplear la expresión “enfriamiento cadavérico” es incurrir en error.


De cualquier manera y a pesar de que sea difícil la creación de una función matemática, que explique adecuadamente el enfriamiento cadavérico en todo momento, ello no es óbice para que del mismo se puedan extraer una serie de datos de valor médico legal.

El enfriamiento se inicia por los pies, manos y cara, las partes expuestas que están fríos a las 2 horas después de la muerte y cuando decimos que están fríos, queremos decir que tienen la misma temperatura que el medio ambiente. Se extiende luego a las extremidades, pecho y dorso. Finalmente se enfrían vientre, axilas y cuello. Los órganos abdominales profundos conservan el calor mucho tiempo, incluso 24 horas.

Este descenso de la temperatura corporal se efectúa a razón de 1°C por hora durante las primeras doce horas, y a razón de 0.5°C por hora en las segundas doce horas. En las escala de Farenheit, el promedio de enfriamiento es de 11/2°F por hora.

Según Casper, el enfriamiento al tacto sería completo de las 8 a las 17 horas; más a menudo, de las 10 a las 12 horas después de la muerte.

Si la comprobación se hace mediante el termómetro, el enfriamiento no se establece totalmente hasta las 24 horas.

En México, sobre todo en el centro de la República, el cadáver tiende a disminuirla temperatura, la rapidez con que se produzca ésta depende de la diferencia entre latemperatura ambiente y la corporal.

Este enfriamiento puede presentarse de maneras diferentes en su comienzo y evolución.

En primer lugar existe un periodo de equilibrio termico en el que se mantiene la temperatura que tenía el cadver en el momento de la muerte. 

Este fenómeno lo explica Seller como algo fÌsico. El cadaver seria como un cilindro que empieza a perder temperatura en las capas mas externas, que es compensado por las capas subyacentes de forma inmediata, repitiendose el proceso hacia la profundidad de forma sucesiva. El eje del cadver o cilindro no es alcanzado por la onda de enfriamiento hasta unas 2 horas de establecida la muerte. 

Esta meseta termica estara en relación al radio del cadáver. Transcurrido este periodo de tiempo,tiene una evolución regular.

K. Sellier ha demostrado experimentalmente que este fenómeno tiene una explicación puramente física: el cadáver se comporta de la misma manera que un cilindro del mismo diámetro (ley del enfriamiento de Newton).

 En uno y otro, el enfriamiento se inicia en la periferia por un flujo ininterrumpido de calor hacia el medio que los rodea. Pero las capas inmediatamente subyacentes compensan esta pérdida acto seguido, repitiéndose el mismo proceso hacia la profundidad de forma sucesiva. 

El eje del cadáver o del cilindro no es alcanzado por la “onda de enfriamiento” hasta después de unas dos horas de establecida la muerte. Este proceso de distribución del calor da lugar a una pausa aparente del enfriamiento, proporcional al radio del cadáver, durante el cual apenas es factible apreciar diferencias con la temperatura premortal.

Transcurrido este período, el enfriamiento se hace ostensible, llevando desde entonces una evolución regular, efectivamente considerando una región o zona en particular, el enfriamiento sigue una curva exponencial, obedeciendo a la ley del enfriamiento de Newton. Pero el gran número de circunstancias extrínsecas e intrínsecas al cadáver que influyen en su evolución impiden que pueda darse una definición físico-matemática válida.


En ocasiones puede ocurrir una situación contraria a la explicada, la subida de la temperatura postmortem es la llamada hipertermia postmortem. Esta situación de hipertermia puede darse en casos de insolación, trastornos neurológicos y muertes por convulsiÛn como en el caso de tétanos o intoxicación por estricnina, La insolación, meningitis, tétanos, intoxicación por estricnina, tifus, cólera, intoxicación pordinitrofenol constituyen anomalías. En estos casos, en vez de enfriarse el cadáver puede experimentar aumento de su temperatura después de la muerte,etc. En todo caso no se mantiene mas alla de las 2 horas despues de la muerte.

De estos hechos se ha pensado que las fuentes de calor en esta hipertermia post mortal serían: la persistencia de reacciones vitales; los fenómenos bioquímicos que dan origen a la rigidez, o reacciones fermentativas bacterianas.

La hipertermia post mortal puede continuar a una subida de temperatura iniciada en la agonía. En cualquier caso, no se mantiene más de dos horas, alcanzando su punto máximo hacia los 45 minutos después de la muerte.

Spitz (1992) indica que el equilibrio térmico que se produce inmediatamente después de la muerte se debe al calor que generan los procesos metabólicos residuales de los tejidos muertos y por la actividad metabolica de las bacterias intestinales.

Los órganos abdominales profundos conservan el calor durante mucho tiempo, incluso 24 horas. Esta evolución del enfriamiento puede verse condicionada por diversos factores:

1. Causa de la muerte: las enfermedades crónicas y hemorragias dan lugar a un rapido enfriamiento. Lo mismo ocurre en las muertes por intoxicación por fósforo, arsénico y alcohol, las muertes por frio y las grandes quemaduras. En cambio la temperatura se mantiene mas tiempo en las muertes por insolación, golpe de calor, sofocación o intoxicaciones por venenos convulsivantes como la nicotina y estricnina. Se ha dicho otro tanto de la intoxicación oxicarbonada, pero C. Bernard y Descouest demostraron, cada uno por su lado, que la marcha del enfriamiento no se apartaba del curso normal. También se ha pretendido que la rapidez con que se produjo la muerte influiría en la marcha del enfriamiento, lo que no ha podido comprobarse

2. Características individuales: edad, estatura, estado de nutrición, peso, etc. En este caso el factor fundamental es la circunferencia del cadaver.

Aceleran el enfriamiento la senilidad y la niñez (un recién nacido iguala su temperatura con la del ambiente en 5 0 6 horas), caquexia, agonía prolongada, hemorragia severa,desnudez, intemperie, frío ambiental. Por el contrario, el estado de buena salud, la enfermedad febril, el abrigo o ambiente caluroso retardan el enfriamiento.


También influyen el estado de nutrición (desarrollo del tejido adiposo), peso, etc., factores éstos que condicionan la extensión de la superficie corporal, la capacidad calorífica y aun la capacidad específica de la conducción calórica. Por esta razón se enfrían más rápidamente los cadáveres de los fetos, recién nacidos y niños que los de los adultos. Entre éstos es más rápido el enfriamiento en los individuos caquécticos que en los sujetos bien alimentados y pletóricos. A este respecto, las investigaciones de K. Sellier demuestran que el factor fundamental es la circunferencia del cadáver, dependiendo la rapidez del enfriamiento del diámetro corporal, con independencia del espesor del panículo adiposo, que se consideraba de antiguo como el factor más específico por su poder aislante.

También parece influir en el enfriamiento el estado digestivo cuando sorprende la muerte; el enfriamiento sería más rápido si ésta ha tenido lugar estando el sujeto en ayunas.


3. Factores ambientales: la influencia que el medioambiente va a ejercer en la marcha del enfriamiento esta en íntima dependencia con el mecanismo físico de la pérdida de calor corporal con sus 4 componentes:

a) Irradiación: transferencia de calor de un objeto a otro por cercania, por rayos infrarrojos.

b) Conducción: transferencia de calor de un objeto a otro por contacto.

c) Evaporación: pérdida de temperatura por evaporación del agua situada en el plano m·s externo.

d) Conevección: transferencia de calor a traves del movimiento de corrientes de aire sobre el cadaver.

Es decir, se enfriara tanto mas rápidamente cuanto menor sea la temperatura ambiental y mayor la humedad, ventilación, etc.

4. Finalmente, hemos de señalar que el enfriamiento también se modifica por otros factores como son:

a) El ofrecido por las diferentes conductividad de los tejidos corporales.

b) El del aire atrapado debajo de las ropas; existe una fina capa de aire inmediatamente por encima de la piel que no esta a temperatura ambiente, sino a la del cuerpo.

c) El de las propias ropas.

d) El que ofrece otra delgada lamina de aire, situada por encima de las 

ropas, que sin estar a temperatura ambiente, tampoco es idéntica a la del cuerpo.

e) Los debidos al ambiente especifico.El calculo de la temperatura del cadaver se debe realizar en zonas u organos internos, ya que en la piel la temperatura desciende muy rapidamente al estar en contacto con el aire. 

De los organos internos, se ha probado para determinar la temperatura en multitud de ellos, siendo el mas comunmente usado la temperatura rectal y la temperatura a nivel hepatico, aunque algunos autores mantienen que la temperatura en cerebro desciende de una forma m·s regular y, por tanto, sería el mejor indicador del tiempo que ha transcurrido desde la muerte.

Un caso particular son los cadáveres sumergidos, éstos se enfrían mucho antes ya que el poder de enfriamiento del agua es mayor que el del aire, aunque habrá de tenerse en cuenta la temperatura de la misma.

Consecuencia de la posible acción de los diversos factores descritos es que el tiempo necesario para el enfriamiento del cadáver varía muchísimo y que deben examinarse, en cada caso, las circunstancias que concurren en él. No obstante, como regla general, puede afirmarse que el tiempo que tarda el cadáver en igualar su temperatura con la del medio ambiente depende más de la diferencia entre la temperatura corporal en el momento de la muerte y la temperatura ambiental que de los valores absolutos de ambas temperaturas. 

Con una temperatura ambiental de 16° hasta 10°C, el cadáver de un adulto vestido tarda en enfriarse unas 24 horas, siendo más rápida la pérdida de calor en las primeras horas y lentificándose cada vez más a medida que la temperatura corporal va aproximándose a la ambiental.

Según las comprobaciones llevadas a cabo por Greggio y Valtorta, la curva de dispersión térmica viene caracterizada por un primer período de 3 a 4 horas, en el que la temperatura corporal disminuye en no más de medio grado a la hora; por un segundo período, que comprende las 6 a 10 horas sucesivas, en el que la dispersión térmica es de alrededor de un grado por hora; finalmente, por un tercer período en el que la temperatura disminuye en 3/4, 1/2 ó 1/4 de grado por hora, hasta nivelarse con la temperatura ambiente.

Debe recordarse que se trata de cifras simplemente orientadoras, susceptibles de notables variaciones en relación con los factores extrínsecos e intrínsecos mencionados, capaces de acelerar o retardar el enfriamiento cadavérico. 

Pero no se han podido calcular, para tales factores, coeficientes de aumento o disminución utilizables en una ecuación tendente a establecer sobre una base matemática las relaciones que existen entre la temperatura cadavérica y la data de la muerte.

Autores modernos, teniendo en cuenta que el enfriamiento es más regular y se inicia más tardíamente en los órganos internos que en la superficie cutánea, han aconsejado llevar a cabo las mediciones termométricas en los diversos órganos internos (realizando una incisión mínima en la línea media del abdomen hasta alcanzar la cavidad peritoneal, para colocar la cubeta del termómetro en contacto con la cara interior del hígado; la lectura debe hacerse sin retirar el termómetro), en el recto, en la sangre de las cavidades derechas del corazón, etc.

Temperatura

La temperatura corporal promedio para el cálculo del IPM debe ser de 37° C, y lamisma deberá ser registrada por vía rectal; se recomienda que la medición se realice con termómetros especiales, químicos, que tienen graduaciones de temperaturas de 0° C o menos y hasta 50° C; es factible utilizar termógrafos infrarrojos, sin embargo, al no contar éstos con registros específicos no son confiables.

La mayoría de los autores acepta que el cadáver en condiciones “normales” tiende a perder de .8° a 1° C por hora durante las primeras 12 h y posteriormente .3° a .5° C por hora hasta igualarse con la temperatura del medio ambiente.

Se han desarrollado distintas fórmulas para estimar el IPM, las cuales consideran la temperatura rectal cadavérica y la temperatura rectal normal, incluyendo constantes matemáticas para compensar la pérdida inicial de calor; entre las másconocidas y utilizadas está la Fórmula de Glaister:


Como ya se comentó existen diversos factores que pueden alterar la presentación de los signos cadavéricos, la temperatura no es la excepción. Henssge elaboró un omograma —que lleva su nombre— con base en una gran cantidad de factores,considerando los de error y corrección, tales como la ventilación, la humedad, elpeso corporal, la edad y otros; asimismo creó dos nomogramas para temperaturasmayores y menores de 23° C.

La dispersión de calor produce pérdida de líquidos por evaporación, es por elloque el cadáver inerte tiende a perder peso, alrededor de 15 g por kilo de peso porhora; este dato no es confiable ni práctico, sin embargo, la pérdida de líquidos constituye un factor que producirá una serie de signos por deshidratación que deberán ser tomados en cuenta para la determinación del IPM.

 La Fórmula de Bouchut: en las primeras doce horas se pierde entre 0,8 y 1 grado por hora y en las segundas doce horas la disminución es de 0,3 a 0,5 grados por hora. 


Anadón,B,M,J.Robledo,A,M,M. (2010). MANUAL DE CRIMINALISTICA Y CIENCIAS FORENSES.Técnicas forenses aplicadas a la investigación criminal. Madrid: Editorial TEBAR,S.L.

Grandini,G,J. Gomez,R,C. Muñiz,G,R. Takajashi,M,F,E. Becerril,G,JA. (2014). Medicina Forense. Mexico, D.F: Editorial El Manual Moderno 

Gutierrez,C,A.(1999). Manual de ciencias forenses y criminalística. México,D,F: Editorial Trillas.

Patito,A,J.(2000).Medicinal legal. Argentina:Ediciones centro norte.

Procuraduría General de la República Dominicana,(2016), Manual de Medicina Legal para juristas,Santo domingo: Editorial Ortega.

Rogriguez,G,A. Medicina legal practica.

Vargas,A,E.(1999). Medicina legal. Mexico: Editorial Trillas. 2da edición.



domingo, 6 de septiembre de 2020

El Hombre de Grauballe

 Era el 26 de abril de 1952 y era sábado por la mañana. Me paré sobre la pala y se bamboleaba como una pelota de goma. Le pegué justo en el hombro. Allí estaba la cabeza tan fina. Tuve que ponerme de rodillas para ver si realmente era una cabeza humana. Entonces me di cuenta de que realmente lo era .

Así es como Tage Busk Sorensen, un contador de turba que trabajaba en el pantano Nebelgaard en Jutlandia central en Dinamarca, describe su descubrimiento del "Hombre de Grauballe" uno de los descubrimientos más espectaculares de la prehistoria de Dinamarca.



En 1952, dos excavadores de turba en Jutlandia, Dinamarca, tropezaron con los restos de un hombre de 2.000 años.

Ahora conocido como el Hombre de Grauballe,  estos restos increíblemente bien conservados son utilizados para aprender sobre los miembros de las tribus germánicas prehistóricas en el siglo III a. C. Los obreros que excavaban en busca de turba (vegetación en descomposición utilizada en jardinería y combustible) golpeaban el cuerpo con sus palas en el pantano danés. Al darse cuenta de que habían encontrado un cuerpo, lo dejaron solo durante un par de días, aunque pronto se difundió la noticia y la gente vino a examinar la curiosidad. A pesar de sobrevivir durante dos milenios en los humedales ácidos, sufrió daños cuando un ciudadano le pisó la cabeza. Sin embargo, los científicos estaban encantados de estudiar al hombre prehistórico.


Debido a las condiciones únicas en los pantanos, se han encontrado muchos cuerpos en Europa momificados de forma natural. Los pantanos son humedales que normalmente contienen minerales ácidos y suelo esponjoso compuesto de materia orgánica centenaria. Debido a que la turba se usa a menudo como fertilizante y combustible, los excavadores de turba ocasionalmente se encuentran con hombres del pantano momificados


Edad 

al morir La edad de Grauballe Man al momento de la muerte se evaluó observando su esqueleto. Los esqueletos cambian mucho a medida que las personas crecen y varios marcadores, incluida la longitud, el tamaño, la forma y el nivel de fusión de los diferentes huesos, proporcionan indicaciones de la edad de una persona. También se descubrió y desarrolló un método de envejecimiento completamente nuevo para Grauballe Man. Se tomó una muestra de hueso de su cadera. Estos se cortaron en rodajas muy finas y se examinaron bajo un microscopio. De esta forma se podrían contar líneas de crecimiento similares a las de los árboles. Mostraron que Grauballe Man tenía de 30 a 35 años cuando murió. Aunque hoy lo consideraríamos joven, la gente de la Edad del Hierro no vivió tanto como nosotros. La mitad de las personas que llegaron a la edad adulta murieron antes de llegar a esta edad. Por lo tanto, podríamos decir que Grauballe Man pasó su mejor momento y no murió más joven que la mayoría de las personas en ese momento.


Habría medido 1,75 m (5 pies y 7 pulgadas) de altura. El cabello que aún se aferraba a su cabeza medía aproximadamente 2 pulgadas (5 cm) de largo, sin embargo, a pesar de su apariencia roja, el hombre probablemente no era un pelirrojo en vida (el color probablemente fue el resultado de estar sumergido en el pantano). El hombre tenía barba incipiente en la barbilla y sus manos y dedos no mostraban signos de trabajo manual.

Los esqueletos cambian mucho a medida que las personas crecen y varios marcadores, incluida la longitud, el tamaño, la forma y el nivel de fusión de los diferentes huesos, proporcionan indicaciones de la edad de una persona. También se descubrió y desarrolló un método de envejecimiento completamente nuevo para Grauballe Man. Se tomó una muestra de hueso de su cadera. Estos se cortaron en rodajas muy finas y se examinaron bajo un microscopio. De esta forma se podrían contar líneas de crecimiento similares a las de los árboles. Mostraron que Grauballe Man tenía 34 años cuando murió. Aunque hoy lo consideraríamos joven, la gente de la Edad del Hierro no vivió tanto como nosotros. La mitad de las personas que llegaron a la edad adulta murieron antes de llegar a esta edad. Por lo tanto, podríamos decir que Grauballe Man pasó su mejor momento y no murió más joven que la mayoría de las personas en ese momento.


Su posición incómoda,boca abajo en lugar de boca arriba, con los brazos y piernas. La pierna rota de Grauballe Man no es visible hoy, ya que el conservador Lange-Korbak la arregló muy bien. Sin embargo, las imágenes de rayos X y las tomografías computarizadas permitieron que se volviera a examinar. A diferencia de la fractura de cráneo, es posible que esta lesión se haya creado en el momento de la muerte de Grauballe Man. Parece que recibió un fuerte golpe en la pierna con un objeto contundente, que le rompió la espinilla.

Descripción

La herida profunda en el cuello del hombre de Grauballe es la herida más clara en su cuerpo y aún hoy es muy visible. La investigación detallada de la herida del cuello muestra que fue hecha con una hoja afilada. Era un corte grande y profundo que se extendía desde la oreja izquierda de Grauballe Man a la derecha. Golpeó la columna en la parte posterior del cuello. La ubicación, la dirección y la profundidad de la lesión sugieren que la cabeza de Grauballe Man probablemente estaba inclinada hacia atrás y que fue hecha por alguien que estaba detrás de él, que le cortó la garganta de izquierda a derecha. Cortó las arterias principales, provocando una pérdida inmediata del conocimiento. Unos minutos después, el hombre de Grauballe murió como consecuencia de la pérdida de sangre. A diferencia del cráneo y la pierna rotos, no se puede confundir esta herida con un accidente: el hombre de Grauballe fue claramente ejecutado.



Sus órganos e incluso sus huellas dactilares estaban tan bien conservados que los científicos pudieron realizar estudios exhaustivos. Finalmente, pudieron concluir que él no era ni un peón ni un trabajador debido a sus manos suaves. Las impresiones dentales mostraron que a menudo había pasado hambre cuando era niño. Los científicos no están seguros de por qué lo mataron, pero plantean la hipótesis de que fue un sacrificio humano. A menudo se ha pensado que los cuerpos de los pantanos son ofrendas, criminales o líderes a los que se culpa por las malas cosechas. Dado que no hay registros escritos de las tribus germánicas de la Edad del Hierro, los científicos no tienen documentación para explicar esta extraña práctica.


Vida

Para sorpresa de todos, más exámenes científicos, como la datación por radiocarbono, revelaron que el hombre de Grauballe había vivido a finales de la Edad del Hierro, probablemente alrededor del 310 a. C. al 55 a. C. Escanear el cuerpo con un microscopio electrónico confirmó la sugerencia visual de que las manos del hombre no estaban acostumbradas al trabajo manual ya que sus huellas dactilares eran relativamente suaves. El análisis del contenido de su estómago mostró que su última comida fue papilla de maíz; También había semillas de más de 60 hierbas y pastos diferentes. Los investigadores pudieron determinar que las hierbas y bayas en su estómago no estaban frescas, lo que sugiere que el hombre murió durante el invierno o principios de la primavera. Su estómago mostraba rastros de hongos venenosos llamados hongos ergot.


Estudiós complementarios


El estudio también reveló que al hombre le faltaban cuatro vértebras lumbares. Al principio, los científicos pensaron que lo habían golpeado, ya que su cráneo estaba fracturado y la tibia derecha rota; sin embargo, se determinó que estas lesiones ocurrieron después de la muerte del hombre de Grauballe, tal vez por presión del pantano, tal vez por los lugareños que lo encontraron.


Abundan las teorías sobre qué causó la muerte del hombre de Grauballe. No se encontraron artículos ni prendas de vestir. Es muy posible que el hombre llevara ropa en el momento de esta muerte, pero se disolvió en el pantano acuoso con el tiempo. Han surgido dos teorías destacadas, que se basan en el conocimiento actual de la vida en el norte de Europa en el siglo III a. C.

La primera teoría sostiene que el hombre era un delincuente que pagó sus crímenes con su vida. Según el historiador romano contemporáneo Tácito, las tribus del norte eran muy estrictas y rutinariamente condenadas a muerte por violadores de la ley. Las manos suaves podrían respaldar esta teoría como en "nunca trabajó un día honesto en su vida". Las tribus del norte también participaron en frecuentes guerras entre ellas, lo que llevó a otra teoría de que el hombre de Grauballe era un prisionero de guerra (tales hombres también eran asesinados de forma rutinaria).

 
                    Reconstrucción facial del rostro del
                            hombre de Grauballe

La segunda teoría prominente puede tener una respuesta para esto. Algunos expertos creen que el hombre de Grauballe fue asesinado con fines de sacrificio.

El hombre de Grauballe habría estado demasiado enfermo para trabajar, pero quizás una orden sagrada lo haya utilizado para hacer predicciones similares al Oráculo de Delfos, apoyando así la teoría del hombre santo. Entonces habría sido depositado en el pantano con reverencia. La teoría relacionada dice que el consumo de cornezuelo de centeno y el ergotismo resultante lo convertirían en un paria de la aldea, uno que estaba poseído por un espíritu maligno y que no le traía más que aflicción y desgracia. En tal caso, la víctima tendría que ser asesinada para salvar a la aldea de su influencia maligna. Luego lo habrían depositado en el pantano para mantenerlo lejos del pueblo.

Los investigadores de hoy probablemente nunca sabrán la verdad con certeza.




Agregar leyenda





MOMU.  Muerte del Hombre Grauballe; Recuperado de h https//www.moesgaardmuseum.dk/en/


Kruse,C (2018) Ripley. Recuperado de https://www.ripleys.com/weird-news/grauballe-man/

Jackson, Nicholas. "Hombre de Grauballe". Atlas Obscura. Atlas Obscura, 2016. Web. 01 de noviembre de 2016. http://www.atlasobscura.com/places/grauballe-man

Museo Nicholson. "Bog Bodies: The Grauballe Man". Restos humanos de los albores de la historia. Museo Nicholson, 2016. Web. 01 de noviembre de 2016. http://humanremainsfromthhdawnofhistory.weebly.com/grauballe-man.html









sábado, 5 de septiembre de 2020

Tupinambá y el canibalismo vengativo

 

El canibalismo fue (y sigue siendo) comúnmente asociado con ciertos pueblos indígenas de las Américas. En la serie de de Bry, su tercer volumen relata las experiencias de canibalismo de Hans Staden en Brasil. Los grabados de De Bry para este volumen se encuentran entre los más conocidos de finales del siglo XVI y principios del XVII, en gran parte debido a su carácter espantoso y sensacionalista. Tenga en cuenta que la impresión de De Bry, "Los indios vierten oro líquido en la boca de un español", también puede representar el canibalismo entre las figuras que se muestran al fondo.

Staden, un soldado alemán que viajó a Sudamérica, había sido capturado en 1553 por los tupinambá, un grupo indígena de Brasil. Después de su regreso a Europa en 1557, escribió sobre las costumbres, la vida familiar y el canibalismo de los tupinambá, describiendo cómo los tupinambá lo practicaban ceremonialmente, especialmente comiéndose a sus enemigos. El libro inicial de Staden incluía simples grabados en madera, pero los grabados actualizados de De Bry demostraron ser mucho más populares y perdurables en la imaginación cultural europea. Las percepciones de los indígenas brasileños fueron moldeadas por estas imágenes y reforzaron la noción de que los tupinambá y otros como ellos eran depravados, primitivos y pecadores.

Una de sus imágenes muestra a adultos y niños desnudos bebiendo un caldo hecho con una cabeza e intestinos humanos, visibles en platos en medio de la reunión de personas. Otra representación del Tupinamba muestra un fuego debajo de una parrilla, sobre la cual se asan partes del cuerpo. Las figuras rodean la parrilla, comiendo. En la parte de atrás hay una figura barbuda, probablemente destinada a ser Staden. Las versiones coloreadas a mano de las impresiones de de Bry enfatizan aún más el tema inquietante de las imágenes.

El canibalismo llegaría a estar estrechamente asociado con los pueblos de las Américas. De Bry incluso usaría imágenes de caníbales para servir como el frontispicio grabado del volumen 3. Mostrar a los tupinambá comiendo carne humana los exotizaba y justificaba el control europeo.



Tupinambá corresponde a una denominación colonial usada por los cronistas del siglo XVI y XVII para identificar a las tribus tupis que vivían en la costa del Brasil y también a una de esas “naciones”, como se anota en el Dicionário del Brasil Colonial:

Los tupinambás o tupis no eran homogéneos, y formaban, según los cronistas, “naciones”, “castas” o “generaciones” que frecuentemente luchaban entre sí y se localizaban en puntos distintos del litoral. Los carijós eran una rama de los guaraníes y se establecían entre la laguna de los Patos y Cananéia; los tupiniquis se expandían por la altiplanicie y el litoral de São Paulo; los tupinambá propiamente dichos o tamoios se ubicaban entre el litoral norte paulista, el valle del Paraíba y Cabo Frío; los temiminós, en la bahía de Guanabara. Entre Espíritu Santo y Bahía, los indios fueron también denominados genéricamente tupiniquins; el territorio entre Bahía y la hoz del San Francisco era también dominado por los tupinambás; en cuanto a los potiguares, se distribuian por la costa del noreste hasta Ceará. En el siglo XVII, los colonos encontraron tupinambás en el Marañón, en Pará y en la isla de Tupinambarana, en el medio Amazonas.

Desde las primeras descripciones de Colón y Vespuccio, los caribes de las Antillas y los tupinambá de la costa brasileña pasaron a ser conocidos por sus prácticas antropofágicas, como anota Metraux: 

La antropofagia es una costumbre característica de los caribes y de los tupí-guaranís. Todas las tribus de esta última familia lingüística, a propósito de la cual estamos tan mal informados, se consideran como antropófagas. 


En los siglos XVI y XVII, la antropofagia fue descrita detalladamente por los cronistas que visitaron estas tierras. Portugueses, franceses, holandeses, alemanes y hasta las cartas de los jesuitas dieron espacio en sus narrativas para describir estas prácticas, consideradas abominables. Ya en las primeras décadas del siglo XVI, la iconografía mostró esos terribles banquetes caníbales practicados por los Tupinambá en las estampas de las ediciones de viajes. En la cartografía, a partir de Waldseemüller y Fries, estas imágenes aterradoras invadieron los mapas de las tierras del Brasil. 

El gran apogeo de esta iconografía sobre el canibalismo fue alcanzado en los detallados grabados hechos por Theodoro De Bry para la tercera parte de su colección de viajes sobre América. Las imágenes basadas en la narrativa de Hans Staden sobre la captura y, especialmente, la ejecución de la víctima por los tupinambás representan el clímax de la Americæ Tertia Pars. Cinco estampas muestran la ejecución, la muerte y el consumo de la víctima por los tupinambá. En la primera aparecen indias desnudas, voluptuosas, que se muestran ansiosas al morder sus propias manos y brazos. Dos concentraciones de indios a la izquierda y a la derecha asisten a la ejecución del prisionero.

Un hombre desnudo amarrado a una cuerda en el centro de la composición ysujetado por dos guerreros con escudos parece desafiar a su verdugo antes de ser sacrificado con un golpe de tacape, dado por el guerrero tupinambá, adornado a la izquierda del grabado.

Tacape: arma usada por algunos grupos amerindios, entre ellos, los tupinambá. Era una especie de espada o maza de madera más ancha en uno de sus extremos.


El relato de Hans Staden describe la escena así: 

Aquel que debe matar al prisionero le pega en la cabeza y dice: “Sí, aquí estoy, te quiero matar, porque los tuyos también mataron a muchos de mis amigos y los devoraron”. El otro le responde: “Después de muerto, tengo todavía muchos amigos que ciertamente me han de vengar”. Entonces le da el matador un golpe en la nuca.

El fragmento de la descripción de Staden justifica la “extraña” postura desafiadora de la víctima ante su verdugo en el grabado y la reafirmación del carácter de venganza de la ejecución. Jean de Léry también registra el diálogo entre la víctima y el verdugo, así como la relación de venganza entre los dos: 

“Yo no estoy para fingir, fui, en efecto, valiente y asalté y vencí vuestro país y os comí”. Y así continúa, hasta que su adversario, listo a matarlo, exclama: “Ahora estás en nuestro poder y serás muerto por mí y ahumado y devorado por todos”. 

La víctima entonces responde:

 “Mis parientes me vengarán”.

 El salvaje encargado de la ejecución levanta entonces un tacape con ambas manos y descarga tal golpe en la cabeza del pobre prisionero que cae redondo muerto, sin querer mover brazos y piernas.

Theodore De Bry, Americæ Tertia Pars (Frankfurt, 1592), 121. Grabado en cobre

En el suelo que pisan los guerreros y la víctima de la estampa de De Bry pueden notarse fragmentos de cerámica y piedras e incluso un fuego encendido. Estos fragmentos, de acuerdo con Staden, servían para que el prisionero pudiera defenderse y agredir a las mujeres que amenazaban devorarlo.

 Otros cronistas dicen que a la víctima le eran dadas frutas secas para arrojar contra sus enemigos.Estos detalles también son mencionados por Léry como justificación de la  presencia de los escudos ovalados de cuero para la protección de los guerreros que sujetan a la víctima: 

Después de haber estado así expuesto a la vista de todos, los dos salvajes que lo mantienen amarrado se apartan de él unas tres brazas de ambos lados y estiran fuertemente las cuerdas de modo que el prisionero quede inmovilizado. 

Tráenle entonces piedras y pedazos de ollas; y los dos guardas, recelosos de ser heridos, se protegen con rodelas de cuero de tapirussú y le dicen: “Véngate antes de que mueras”. Comienza el prisionero a tirar proyectiles con todas sus fuerzas contra los que allí se reúnen en torno de él, algunas veces en número de tres a cuatro mil.


El fuego es encendido por las mujeres indias a una distancia de dos pasos al frente de la víctima para que sea visto por ella antes de morir, y este fuego va a ser usado para preparar su cuerpo después de la muerte. 

El segundo grabado muestra dos instantes diferentes, posteriores a la muerte de la víctima. En el primer momento, a la izquierda del grabado, la esposa del indio muerto llora sobre el cadáver; a la derecha, en un segundo momento, cuatro indias raspan la piel del muerto y una de ellas introduce un palo en el ano del sacrificado. A su lado, el agua está siendo hervida para retirarle la piel a la víctima. 

La lectura de los episodios de este grabado debe ser hecha de izquierda a derecha. En el centro, al fondo, de forma casi simétrica, aparece Hans Staden al lado del guerrero que sacrificó al enemigo, ricamente decorado y aún con el tacape en las manos. El cuerpo del guerrero tupinambá muestra las marcas de las víctimas 
sacrificadas por él, en forma de hendiduras o riscos en las piernas, brazos y pecho. A la derecha, se reúne un grupo de guerreros entre ellos, los dos Tupinambás de escudo que ayudaban a sujetar al prisionero momentos antes de ser muerto en el grabado anterior que parecen esperar con calma, en tanto una india corre intranquila mordiendo su mano. Aquí, De Bry sugiere un contraste entre la serenidad y el control de los hombres y la ansiedad y falta de control de la mujer.

La descripción hecha por Jean de Léry ayuda a entender los dos momentos del episodio presentado en el grabado: 

Inmediatamente después de muerto el prisionero, una mujer se coloca junto al cadáver y derrama un corto llanto; digo a propósito un corto llanto porque esa mujer se lamenta y derrama fingidas lágrimas sobre su marido muerto, mas siempre con la esperanza de comerle un pedazo. En seguida, las otras mujeres, sobre todo las viejas, que son más golosas de carne humana y ansían la muerte de los prisioneros, llegan con agua hirviendo, refriegan y escaldan el cuerpo con el fin de arrancarle la  epidermis  después el dueño de la víctima y algunos ayudantes abren el cuerpo y lo despresan.

Léry resalta especialmente el llanto fingido de la india por su esposo recién sacrificado, que llora, mas quiere comer un pedazo del marido.De ese modo, las mujeres indias del grabado no se muestran solo ansiosas y descontroladas, como por ejemplo la mujer que corre en el fondo, sino también fingidas e hipócritas, como la india que llora sobre el cuerpo sin vida de la víctima. 

El pastor francés menciona también la presencia de mujeres viejas golosas –que no están en el grabado de Theodoro De Bry–, jóvenes yvoluptuosas. Esto también justifica el motivo por el cual los hombres semejan estar esperando en el fondo el final del trabajo de las mujeres, ya que, de acuerdo con Staden y Léry, a ellos les correspondía desmembrar el cuerpo. Por lo tanto, estarían esperando que las 
mujeres terminen su tarea. 

La descripción de Léry justifica la presencia del agua hirviendo para escaldar el cuerpo, que De Bry registra tanto en el gran pote lleno de agua colocado al fuego como en la tinaja con agua al lado de las indias. El proceso de raspar la piel de la víctima también es citado por Staden: “Entonces le descarga el matador un golpe en la nuca, los sesos saltan y luego las mujeres toman el cuerpo, arrojándolo al fuego, desollándolo hasta quedar bien pelado y le 
introducen un palito por detrás para que nada [se] les escape”.

Las descripciones de Staden y Léry coinciden en indicar que la función de escaldar la víctima correspondía a las mujeres indias. Mientras que el texto de Staden explica la presencia en el grabado del pedazo de madera que la india entierra en la víctima con ayuda de una piedra. Evidentemente, esta imagen fue confeccionada a partir de las informaciones de las narrativas de Staden y de Léry, pero no encuentra referentes directos en los xilograbados de estos relatos. 



El tercer grabado presenta el desmembramiento de la víctima. Después 
de la retirada de la epidermis, los indios cortan el cuerpo. En el grabado puede verse a un indio que, con ayuda de un hacha, corta el cuerpo. Tres mujeres corren por la aldea llevando en sus manos los brazos y piernas cortadas, con enorme alegría.

Otro indio abre la víctima por el medio y le retira las vísceras, que son recibidas por una india en una especie de plato. Paralelamente, dos indias ya están 
cocinando las vísceras y la cabeza en una enorme olla de barro, mientras otra trae leña para alimentar el fuego. En esta escena macabra pueden ser vistos niños, uno de ellos con una cabeza cortada en las manos, mientras otros dos ayudan a mantener el fuego encendido. Hans Staden afirma que: 


Una vez desollado, un hombre lo toma y le corta las piernas, encima de las rodillas, y también los brazos. Vienen entonces las mujeres, pegan los cuatro pedazos y corren alrededor de las cabañas, haciendo gran vocerío. Después le abren las costillas, que separan del lado de enfrente y las reparten entre sí; mas las mujeres guardan los intestinos, cocinándolos, y del caldo hacen una sopa que se llama mingau.

La descripción del alemán detalla el proceso de desmembramiento y de cocimiento de las vísceras. A pesar de todo, tal vez lo más singular de la escena, tanto en el texto de Staden como en el grabado de De Bry, sea la extraña actitud de alegría de las mujeres, manifiesta con el correr alrededor de las cabañas con los miembros cortados de la víctima. 

El padre José de Anchieta resalta también este aspecto:

 “Lo despedazan con grandísimo regocijo, más que todo de las mujeres, las cuales andaban cantando y bailando”.

Jean de Léry es más sintético en las informaciones de este proceso de fraccionamiento: “Luego después el dueño de la víctima y algunos ayudantes abren el cuerpo y lo despresan”. Claude d’Abbeville es más preciso en los pasos seguidos para la preparación del cuerpo: 

Se aproximan entonces las mujeres, agarran el cadáver y lo lanzan al fuego hasta que se queman todos los pelos.
 Lo retiran entonces y lo lavan con agua caliente. 
Después de estar bien limpio y calvo, le abren el vientre y retiran las entrañas.
 Lo cortan enseguida en pedazos y lo ahúman o lo asan.

Otros grabados hechos por De Bry para la Americæ Tertia Pars sobre episodios de fraccionamiento del cuerpo de la víctima para el festín coinciden en todos los casos con las narrativas de Staden y Léry, al indicar que esta función era realizada específicamente por hombres. 

En el grabado, se puede destacar la presencia de una pequeña hacha en la mano de un indio para desmembrar el cuerpo del sacrificado. 

Jean de Léry se refiere a la presencia de esta herramienta entre los tupinambás: 

Después de la llegada de los cristianos a ese país, comenzaron los salvajes a cortar y tasajear el cuerpo de los prisioneros, animales y otras presas con hachas y herramientas dadas por los extranjeros, lo que hacían antes con piedras afiladas, como me fue dicho por un anciano.
El hacha de metal es un elemento ajeno al contexto tupinambá, por lo menos en los primeros tiempos; solo con el contacto con portugueses y franceses los indios comenzaron a obtener herramientas en metal60. Las imágenes del fraccionamiento  del cuerpo con un hacha recorren toda la iconografía de la antropofagia. 

El hacha ya aparece en las primeras imágenes de la antropofagia del Nuevo Mundo y sus habitantes: en la edición de la Lettera de Vespuccio de 1509, en las carnicerías de cinocéfalos de Lorenz Fries, en los caníbales de Münster, en los xilograbados de descuartizamiento y consumo de Las Singularidades de la Francia Antártica.

(1557), de Thevet, y aun en varios grabados de Theodoro De Bry de la Americæ Tertia Pars y de la Brevis Narratio.

Los dos últimos grabados muestran la preparación y consumo de la víctima del sacrificio: costillas, piernas y brazos son asados, mientras que otras partes, como vísceras, son cocinadas. Las imágenes aterradoras y macabras muestran cómo todos los tupinambás participan del festín: jóvenes y viejos, hombres, mujeres y niños.

 El grabado sobre el consumo de las vísceras revela una escena formada por nueve voluptuosas mujeres sentadas en círculo, junto con sus hijos: tres niñas y seis niños que se alimentan de la papilla hecha con tripas de ser humano, ya que los músculos eran destinados a los guerreros de la tribu (Figura 4). Si la escena no tuviera la cabeza desprendida en un plato y las vísceras en otro, recordaría un episodio cotidiano y familiar, aunque la presencia de la cabeza confiere un carácter aterrador y siniestro al grabado.

De Bry basó esta imagen en otra anterior, hecha para la edición ilustrada de la narrativa de viaje de Hans Staden, en 1557. En el xilograbado original no aparece la cabeza del difunto en el plato, esta adición pertenece a De Bry y fue inspirada en 
los xilograbados con cabezas tajadas de las narrativas de Thevet. 

Sobre el consumo de las vísceras por mujeres y niños, Hans Staden, en el Viaje al Brasil, dice que lo siguiente: “Las mujeres guardan los intestinos, los cocinan y del caldo hacen una sopa que se llama mingau, que ellas y los niños beben, comen los intestinos y también la carne de la cabeza; los sesos, la lengua y lo demás que haya será para los niños”.


Thevet también coincide en esta cuestión: 

“generalmente las mujeres comen las entrañas”.

La última imagen relacionada con el festín muestra carne humana asada en el moquém y devorada por los indios y es también una de las imágenes más 
macabras e impresionantes de la Americæ Tertia Pars.

 El grabado muestra detalladamente miembros fraccionados de varios cuerpos de víctimas puestos a asar en el moquém . Los tupinambá están en el medio del banquete: 

Hombres, mujeres y niños, todos degustando partes de este festín: mujeres viejas lamen sus dedos para no perder nada del terrible manjar y hasta un niño chupa una mano cortada, mientras en el plano de fondo un Hans Staden asustado parece cuestionar las acciones de los indios. Léry señala que: “Todas las partes del cuerpo, inclusive las tripas, después de ser bien lavadas, son colocadas al humo, en torno al cual las mujeres, principalmente las golosas viejas, se reúnen para recoger la grasa que escurre por las varas de esas grandes y altas parrillas de madera".
En lo que respecta al uso de grasa y consumo de sangre por parte de las índias, el padre Anchieta, en una carta de 1565 al general Diogo Lainez, describe que: 

“Otras se untaban las manos con la grasa y andaban untando las caras y bocas de las otras, y tal había que cogía la sangre con las manos y la lamía, espectáculo abominable, de manera que tuvieron una buena carnicería con que hartarse”.

En el grabado de De Bry, a diferencia de lo informado en el relato de Staden, no aparecen tripas asadas. Claude D’Abbeville, en la Historia de la Misión de los

Padres Capuchinhos, hace una descripción muy próxima de la imagen del grabado de De Bry: 

Encienden fuego debajo de la parrilla sobre la cual colocan todos los pedazos del pobre cuerpo descuartizado: cabeza, tronco, brazos y costillas, sin olvidar piernas,manos pies, inclusive entrañas o parte de ellas, dejando el resto para el caldo. Nada pierden, en suma, y tienen cuidado de voltear constantemente los pedazos para asarlos bien; y aprovechan además la grasa que escurre por las varas y lamen la que el coagula en las horquillas. Todo bien cocido y asado, comen los bárbaros esa carne Humana con increíble apetito.




Sobre lo poco que se sabe de la distribución de las partes del cuerpo de la víctima, Florestan Fernández aclara que: 

Los actos canibalísticos no se limitaban a un sector social determinado, a la comunidad de los guerreros o de los ancianos: eran colectivos, y participaban de ellos, de una manera o de otra, niños y adultos, hombres y mujeres. Los niños, los Jóvenes de ambos sexos y las mujeres en general tomaban parte del banquete colectivo a través de la ingestión del mingau, hecho con el intestino y con otros órganos de la víctuma. Los hombres adultos, es decir, los avá y tujuaé, devoraban las demás partes del cuerpo después de ahumadas.

Así, que la india coma un brazo contradice las informaciones dadas por Thevet y Staden, en las cuales las mujeres consumían las vísceras y no los miembros y músculos (brazos o piernas), que eran reservados a los guerreros.


 Las indias del festín contradirían el grabado anterior que muestra mujeres y niños consumiendo la papilla hecha con las vísceras e intestinos.


 El grabado sobre la preparación de la carne humana en el moquém de la AmericæTertia Pars, en el cual hombres y mujeres tupinambá devoran un cuerpo cortado, arroja varias dudas con relación al número de indios que participaba de estos rituales y de la cantidad de carne humana consumida. Si creemos en el grabado de De Bry, once tupinambás, cuatro mujeres, seis hombres y un niño, estarían devorando las partes humanas de por lo menos tres prisioneros. 

Esto puede comprobarse al contar los brazos fraccionados: la india joven muerde uno; el guerrero que tiene un collar devora el segundo; otros dos brazos están siendo asados en la barbacoa, mientras el niño chupa los dedos de una mano; para un total de cinco manos, lo que daría tres víctimas para alimentar once tupinambás. 

Léry registra millares participado: “Todas las aldeas circunvecinas son avisadas del día de la ejecución y pronto comienzan a llegar de todos lados (…) allí se reúnen en torno de él, algunas veces en número de tres a cuatro mil”. Fray Vicente del Salvador dice que: “entonces ordenan grandes fiestas y juntas de parientes y amigos llamados desde treinta y cuarenta leguas”.

De ese modo, ¿cuántas víctimas tendrían que ser sacrificadas para que todos fueran alimentados? 

Hans Staden y Gabriel Soares de Souza también indican que algunas partes eran guardadas para ser consumidas después. Esto indica que la carne aun sobraba. Con certeza, la imagen del grabado de Theodoro De Bry no puede ser tomada de forma literal. Entre tanto, Jean de Léry confirma que a veces era necesario más de un prisionero para las ceremonias: 

En cuanto a la carne del prisionero, o de los prisioneros, porque a veces matan dos o tres en un solo día (…) todos los que asisten al fúnebre sacrificio se reúnen en torno a las hogueras, contemplándolos con feroces miradas, y por grande que sea el número de los convidados, ninguno sale de allí sin su pedazo.

Theodoro De Bry tendría en cuenta las indicaciones de Léry para componer los rostros feroces de los indios de los grabados, específicamente cuando los tupinambás están devorando carne humana. La necesidad de repartir parte de la víctima entre muchos comensales justificaría, por un lado, el sacrificio de más de un prisionero y, por otro lado, la razón de consumir el cuerpo en su totalidad “asado y cocido y completamente devorado”.

Pero la duda continúa: ¿cómo consigue el cuerpo de una o dos víctimas rendir para alimentar la población de varias aldeas que se reúnen para el ritual antropofágico? 

El padre Vasconcellos, en la Crónica de la Compañía de Jesús, explica cómo los indios consumían una víctima de manera que alcanzara para todos: 

Entra el principal Almotacel a repartir la carne del difunto. A esta la manda dividir en tantas partes [de forma] que todos puedan alcanzar un poco de la cocción como es imposible que lleguen a probar mil almas de la carne de un solo cuerpo, se coce muchas veces un solo dedo de la mano, o del pie, en un gran asado, hasta ser bien diluido y después se reparte el caldo en tan pequeña cantidad a cada uno, de manera que pueda decir verdaderamente que bebió por lo menos del caldo donde fue cocida aquella parte de su contrario

Fray Vicente Salvador también coincide con la información de Vasconcellos: “del caldo hacen grandes recipientes de migajas y papillas de harina de carimã, para suplir la falta de carne y poder llegar a todos”. 

Sobre la preparación del caldo para alimentar a gran cantidad de indios, Métraux especifica que: 

Cuando el número de convidados era tan considerable que no permitía la distribución, a cada uno, de parte de la carne, los indígenas cocían el pie, las manos, o también un dedo del cadáver en una olla, y todos podían, entonces, probar el caldo. Si había, por el contrario, abundancia de carne, el excedente del banquete era preparado y guardado en espera de otro festín. Los huéspedes llevaban a casa pedazos de carte y, apenas llegaban a la aldea, organizaban una nueva borrachera para concluir el banquete. Si el jefe de la aldea estaba ausente, no olvidaban los indios de guardarle su parte.

Este grabado de la preparación de los miembros en el moquém, junto con el de las mujeres que raspan la piel del prisionero, sigue las descripciones de las narrativas de Staden y Léry, pero no sus estampas. Estos dos grabados permiten percibir elementos originales propios de Theodoro De Bry y en este último grabado el flamenco se toma más libertades y se distancia de las informaciones dadas por los cronistas. Si en los otros grabados de la Americæ Tertia Pars De Bry registra la presencia de un ritual mágico-religioso, la estampa de la preparación de la carne humana en el moquém está relacionada con la idea del banquete caníbal, o sea, los Indios consumen carne humana por puro placer gastronómico: los tupinambás muerden con avidez brazos y piernas, un niño consume una mano y las viejas indias chupan la sangre y la grasa untada en sus propios dedos. 

La imagen del banquete que Theodoro De Bry hace para la Americæ Tertia Pars extrapola los esquemas rituales, aproximándose a las imágenes de las cocinas caníbales de Holbein, Münster y Fries. Una estampa en especial inspirará y marcará profundamente los grabados de De Bry sobre la preparación y consumo del cuerpo: la del Descuartizamiento y consumo de la víctima hecha para la edición de 1557 de la obra Singularidades de la Francia Antártica de Thevet

Aquí, dos hombres son desmembrados y sus mies

mbros, cortados con hacha y puestos a asar en una barbacoa. Una mujer agachada retira las vísceras de un cuerpo decapitado, mientras un niño “juega” con una cabeza cortada. Tanto el grabado de Thevet como el de De Bry recurren a la tradición iconográfica sobre antropofagia, como bien lo destaca Frank Lestringant: 

Hay varios elementos de fantasía en esta composición de conjunto bastante tradicional: los carniceros nudistas, armados de machetes, y la cabeza en la punta de una lanza que sale de una ventana, presentes en las viñetas gravadas de la Cosmografía Universal de Sébastien Münster, en las cuales los taurocitos, tártaros, caníbales y otros pueblos bárbaros de los confines intercambiaron sus respectivos atributos. Los niños que juegan a la bola con la cabeza del muerto van a inspirar el teatro macabro escenificado por Théodor de Bry.


En el grabado de la preparación y consumo del cuerpo asado en el moquém,Theodoro de Bry sigue la tradición pictórica de la antropofagia, colocando seres humanos con apariencia monstruosa que devoran miembros humanos, imágenes constantes en las representaciones medievales y en la iconografía de la antropofagia del Nuevo Mundo. Los impresionantes grabados de Theodoro de Bry muestran elementos superficiales del ceremonial de “destrucción”80 del enemigo, un ritual mucho más complejo y amplio, según especialistas como Metraux y Florestan Fernandes. Esa práctica de ingestión de carne humana como venganza formaría parte de un hecho más amplio, que está vinculado a la guerra y que atravieza todos los ámbitos de la sociedad tupinambá. Jean de Léry indicaba que la venganza era la principal razón para devorar al enemigo, un profundo odio y no el placer gastronómico: 

Mas no comen la carne, como podríamos pensar, por simple gula, pues aunque confiesan que la carne humana es sabrosísima, su principal intento es causar temor a los vivos. Los mueve la venganza, salvo en el caso de las viejas, como ya observé. Por eso, para satisfacer su sentimiento de odio devoran todo del prisionero, desde los dedos de los piés hasta la nariz y la cabeza, con excepción, sin embargo, de los sesos, los que no tocan.

 

Aucardo.C.Y (2005)EL FESTÍN ANTROPOFÁGICO DE LOS INDIOS TUPINAMBÁ EN LOS GRABADOS DE THEODORO DE BRY, 1592.Fronteras de la historia, número 010. Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ICANH: Bogotá, Colombia pp. 19-82

 Dr. Lauren Kilroy-Ewbank, "Inventing" America ", The Engravings of Theodore de Bry", en Smarthistory , 18 de mayo de 2019, consultado el 5 de septiembre de 2020, https://smarthistory.org/engravings- theodore-de-bry / .

JeanDelumeau, História do Medo no Ocidente, 1300-1800. Uma cidade sitiada (São Paulo: Companhia das Letras, 1989), 347 y Raminelli, Imagens, 102.

Vasconcellos, Chronica, Libro 1, 132, 53. TE.